lunes, 18 de octubre de 2010

cosas inútiles


Mucho tiempo ha pasado desde nuestro último post. Esperamos que aún alguien se siga pasando por este rincón de la red. Pues lo dicho, barremos un poco, quitamos telarañas, pasamos un poco el plumero y estamos aquí de nuevo.

Por una temporada vivo en una casa que no es la mía. Rodeada de cosas que a mi modo de ver son inútiles. A veces pienso cómo habrá llegado la dueña de la casa a conseguir este almacén. Intento imaginar cual era su pretensión al "decorar" la casa, quizá que se viera el esfuerzo de todo el trabajo de su vida reflejado en los objetos de la casa, quizá un lugar para enseñar a quien le viniera a visitar... no sé, quizá pensando en esto sabríamos porque la gente se empeña o nos empeñamos en tener cosas y cosas.

Esta casa está llena, llena, llena de cosas, la mayor parte de estas cosas son objetos que nunca se utilizarán y que aunque no estuvieran nunca se echarían de menos.

Desde el cascanueces de ardilla lejos de las nueces y de la cocina, hasta las flores de plástico con purpurina en todas partes, pasando por los tapetes de ganchillo en la balda del lavabo, en las mesitas, en la cómoda, en el radiador, en la mesa camilla, encima de la tele... y esos radiadores bien encerraditos en muebles de madera con polletes de granito para que estén bien calentitos y luego tengamos que ir enchufando por las habitaciones radiadores eléctricos.

Pero, ¿por qué los seres humanos ansiamos tener cosas?

Leí que almacenar es un instinto de supervivencia, que aquellos que heradaron cosas fueron los que sus antepasados vivieron el suficiente tiempo como para tener descendencia.

Pero también se explican otras razones, como aprender de las cosas que almacenamos, o simplemente por el placer de poseer cosas que deseamos (consumismo) o por intereacción social de compartir con el resto las historias que rodean cada objeto o quizá por conexiones nostálgicas con determinados objetos (fotos, recuerdos...)

Pero el problema de este hogar no es ni la nostalgia, ni las conexiones, creo que el problema de esta casa es la indecisión y la falta de voluntad para saber cuando todo eso que te movió a poseer se ha terminado y debes darle una nueva vida a los objetos.

P.D.: Nada tengo en contra de los tapetes ni del ganchillo :)

4 comentarios:

Victor dijo...

Me parece muy buena la reflexión....!

A mi personalmente me da pena desprenderme de los objetos más estúpidos que podáis imaginar...¡así que me imagino que sea intrínseco al ser humano! Aunque está claro que a algunos les pasa más que a otros.

Un saludo.

P.D: No pasa nada por la breve ausencia, lo importante es seguir andando, aunque sea a menor ritmo.

JLMON dijo...

Hola Iren
Siempre atento a tus post y este es estupendo!
Toda la razón y real como la vida misma, me imagino la casa...puff!
Pero, supongo que es nuestro miedo ala perdida lo que esta en esa conducta tan "diogenista".
Cuidate

Anónimo dijo...

hola irene! soy cris, vamos a hacer comida y cena de despedida del curso, si te apuntas avisa! seria pa la semana que viene, martes y viernes..

echar un remiendu dijo...

joooo, Cómo me gustraría Cris pero no estoy en Asturies... ya me contarás

Datos personales