En un artículo de opinión de un periódico económico, la semana pasada leíamos las siguientes afirmaciones:"Ya no me entran ni emails, no sé qué hacer, estoy mano sobre mano. La crisis está sacando a relucir los defectos de nuestras malas prácticas de trabajo de los últimos años.
Vivir pegados al ordenador y a la dichosa Blackberry rebotando correos aporta ahora poco valor, y menos si estos descienden vertiginosamente (..) La lacra más obvia generada como consecuencia de los recientes años de prosperidad (y acomodamiento) es una profunda crisis de valores que precede y origina crisis económica. Es la que provoca que el ser humano sólo busque satisfacción a través del dinero."
No podemos negar que sentimos satisfacción y alegría al conocer que los empresarios se han dado cuenta que ya no pueden mantener aquellos empleos que no aporten valor. Y que vivir en "una permanente area de confort" no aporta nada positivo a la organización porque se necesita también innovación, creatividad, esfuerzo, ilusión, liderazgo, valores...
Observando las distintas ofertas de empleo que se ofertan actualmente, son pocas pero alguna hay, en todas vemos aparecer de repente un requisito nuevo: proactividad. Incluso los cocineros de élite buscan en todos y cada uno de los cocineros de su equipo que estén proponiendo ideas constántemente.
Creíamos que eso era innato para el trabajador, y que allá donde éste estuviera trataría de proponer ideas para la mejora de la organización.
"La condición humana trata de hallar sentido a su labor, explorando la habilidad, el compromiso y el juicio, manteniedo un diálogo entre unas prácticas concretas y un pensamiento de solución y de descubrimiento" Richard Sennett
Seguimos creyendo pues en esa actitud proactiva propia del trabajador. Pero quizá eran estas organizaciones, las que ahora se dan cuenta que no pueden mantener a otro trabajador que no tenga esas cualidades, eran ellas mismas las que no favorecían esa proactividad, esa búsqueda de ideas en el equipo humano, ahogadas en la vorágine.
Porque desde luego lo que nadie asegura es que además de ser proactivo y con iniciativa es que uno no tenga miedo a equivocarse, miedo a meter la pata o miedo a ser encasillado...y eso sin el clima adecuado acaba con la creatividad.
