
Es probable que el ejemplo escogido para ilustrar esta entrada sea demasiado evidente, simple o forzado, pero esta imagen (1907) de estas tres mujeres belgas degustando una suculenta merienda, con esos cestos a modo de respaldo, no sé si formando parte de las sillas o de sus atuendos, me han traido a la cabeza esta silla (1966) de Warren Platner, quizá con no demasiado acierto, o quizá sí.
La escusa de ambas imágenes me gustaría que sirviera para establecer un vínculo entre la etnografía y el diseño.
Los grandes diseños siempre conectan con el gran público y los diseñadores tratan de inspirar, provocar, entretener y ofrecer objetos útiles para la gente. Para una correcta conexión con ese público, los diseñadores necesitan empatizar con sus audiencias.
Los diseñadores necesitan entender la relación entre lo que ellos producen y el significado de sus productos para los demás. Eso es la etnografía.
La etnografía ayuda al diseñador a profundizar en el ser humano y en cómo este deber ser sensible con el mundo. También es un método de investigación basado en la observación del ambiente habitual sin provocar ambientes formales de experimentación.
Conscientes de que las personas y las culturas son increiblemente complejas, la etnografía ofrece los medios para hacer palpable esa rica complejidad. Nos permite ver más allá de nuestros prejuicios y sumergirnos en el mundo de otros. Lo más importante, es que nos permite ver los patrones de comportamiento en el contexto del mundo real, sin artificios, patrones que podemos comprender tanto racional como intuitivamente y que ayudan a los diseñadores a crear soluciones más atractivas.
Además de todo esto, la etnografía es un proceso sistemático: mientras las ideas útiles pueden emerger durante la observación casual, los ragos más significativos provienen de un análisis profundo de los datos obtenidos.
La etnografía nos permite descubrir el significado de los objetos que nos rodean, porque el ser humano necesita sentido en sus vidas. Nos permite entender normas o preceptos culturales que hacen que las cosas sean de una determinada manera o sucedan de un determinado modo. Nos permite entender el poder de la comunicación porque necesitamos entender nuestro entorno. Nos permite ver lo global, a la vez que nos da las herramientas para no perder detalle de las pequeñas realidades.
¿Creéis que en un futuro será una metodología imprescindible en la concepción de nuevos productos?
Y para quien quiera profundizar un poco más en los objetos y la investigación antropológica y etnográfica de éstos, puede visitar la exposición "África: Objetos y Sujetos", donde 137 objetos no hablan de su uso y su función. Centro Cultural Palacio Revillagigedo, en Gijón, desde el 09-07-10 hasta el 30-09-10.
Fuentes consultadas: "An ethnography primer" AIGA, "1000 chairs" Charlotte & Peter Fiell, "La Gaceta de Gijón" Julio 2010
La escusa de ambas imágenes me gustaría que sirviera para establecer un vínculo entre la etnografía y el diseño.
Los grandes diseños siempre conectan con el gran público y los diseñadores tratan de inspirar, provocar, entretener y ofrecer objetos útiles para la gente. Para una correcta conexión con ese público, los diseñadores necesitan empatizar con sus audiencias.
Los diseñadores necesitan entender la relación entre lo que ellos producen y el significado de sus productos para los demás. Eso es la etnografía.
La etnografía ayuda al diseñador a profundizar en el ser humano y en cómo este deber ser sensible con el mundo. También es un método de investigación basado en la observación del ambiente habitual sin provocar ambientes formales de experimentación.
Conscientes de que las personas y las culturas son increiblemente complejas, la etnografía ofrece los medios para hacer palpable esa rica complejidad. Nos permite ver más allá de nuestros prejuicios y sumergirnos en el mundo de otros. Lo más importante, es que nos permite ver los patrones de comportamiento en el contexto del mundo real, sin artificios, patrones que podemos comprender tanto racional como intuitivamente y que ayudan a los diseñadores a crear soluciones más atractivas.
Además de todo esto, la etnografía es un proceso sistemático: mientras las ideas útiles pueden emerger durante la observación casual, los ragos más significativos provienen de un análisis profundo de los datos obtenidos.
La etnografía nos permite descubrir el significado de los objetos que nos rodean, porque el ser humano necesita sentido en sus vidas. Nos permite entender normas o preceptos culturales que hacen que las cosas sean de una determinada manera o sucedan de un determinado modo. Nos permite entender el poder de la comunicación porque necesitamos entender nuestro entorno. Nos permite ver lo global, a la vez que nos da las herramientas para no perder detalle de las pequeñas realidades.
¿Creéis que en un futuro será una metodología imprescindible en la concepción de nuevos productos?
Y para quien quiera profundizar un poco más en los objetos y la investigación antropológica y etnográfica de éstos, puede visitar la exposición "África: Objetos y Sujetos", donde 137 objetos no hablan de su uso y su función. Centro Cultural Palacio Revillagigedo, en Gijón, desde el 09-07-10 hasta el 30-09-10.
Fuentes consultadas: "An ethnography primer" AIGA, "1000 chairs" Charlotte & Peter Fiell, "La Gaceta de Gijón" Julio 2010